Este es un mensaje que nace desde la observación y la preocupación por el cuidado de la imagen de la iglesia. Más que una crítica, es un llamado a aprender a desaprender. Entiendo que no a todos les agradará, y mi intención no es juzgarte.
La Palabra de Dios nos recuerda:
“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.” (Romanos 14:12)
Hoy en día es común ver a la iglesia moverse como el mundo. Hay un evento y rápidamente hay flyers, publicaciones, campañas… Hay conciertos y, muchas veces, vemos desfilar de todo, menos la manifestación genuina de la presencia del Señor. Hemos condicionado la iglesia a adaptarse al mundo, en lugar de que el mundo vea algo distinto en nosotros.
Cada vez que veo una publicación de un evento cristiano donde la imagen del invitado es más grande que el propósito del evento, no puedo evitar sentir tristeza. Aquí es donde entra un término fuerte, pero necesario: idolatría.
Iglesia, tú que lideras: es tiempo de cuidar el púlpito. El púlpito no es un escenario. Y que esto no se convierta en religión, sino en conciencia. Es tiempo de desaprender. Tal vez nadie te lo ha dicho antes, pero es necesario confrontarlo con amor: esto también es parte de la verdad.
Hoy vemos videos en redes sociales de personas caminando por el púlpito solo para grabar contenido. Incluso líderes permiten esto. Se ha perdido el respeto por lo santo, y la imagen de la iglesia se ha visto afectada.
Es necesario hacer una pausa.
No estoy en contra de las grabaciones. Dios es un Dios de orden. Pero para ello debe existir un equipo asignado, con propósito y reverencia, no improvisación ni protagonismo.
La Biblia también nos enseña:
“Pero hágase todo decentemente y con orden.” (1 Corintios 14:40)
Es momento de devolverle el lugar correcto a las cosas. Lo del mundo en su lugar, y lo de Dios con honra.
Hagamos un alto.
Porque solo los que realmente desean crecer… se detienen, reconocen y corrigen.
Deseo que puedas tomar este mensaje con un corazón enseñable, de la manera más amable. Corrige lo que sea necesario en tu vida y compártelo con alguien que también necesita leerlo. Crezcamos juntos.
Autor : Anonimo


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